Experiencia en el SIMO 2015

Ayer viernes tuve la oportunidad de dar un paseo por Madrid y visitar el SIMO.

La experiencia fue muy positiva. En primer lugar, por la novedad, era la primera vez que iba y todo me interesaba. En segundo lugar, porque la experiencia me ha servido para confirmar que el enfoque pedagógico que intento ofrecer en los centros educativos va en la buena dirección. Y en tercer lugar, por haber podido compartir esta aventura con mi compañero Lorenzo.

Hay muchas ideas que me dan vuelta pero quiero centrarme hoy en tres:

1. No hay aprendizaje sin emoción.
2. Flipear el aula ayuda a un aprendizaje más activo y constructivo.
3. El trabajo en equipo entre el profesorado es una de las claves para la innovación.

Estos días iré dejando comentarios sobre lo aprendido, pero para empezar quiero recordarme que "un niño o un adulto que sabe gestionar sus emociones no sólo aprenderá mejor en la escuela sino que estará mejor preparado para su vida familiar, social, de pareja,...". Son muchas las personas con las que tendremos que relacionarnos en la vida y muchas las habilidades emocionales que necesitamos. No es fácil desarrollar una buen abanico emocional para conectar con la emociones de todos nuestros alumnos. Igual no podemos conectar con todos los alumnos y con todas las familias pero es un reto ampliar nuestro abanico emocional porque no hay aprendizaje sin conectar con la emociones de todos.


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