jueves, 5 de noviembre de 2015

Construir el hábito de trabajo en educación primaria

En estos días he tenido muchas demandas referidas a los problemas de atención de los alumnos. Se despistan, olvidan materiales, olvidan tareas ya aprendidas, no siguen las explicaciones,... He estado evaluando a algunos alumnos y lo que veo más que problemas de atención son problemas de organización. 

PUNTO DE PARTIDA:  ¿Qué pasa con mi estudio?

Algunas de las situaciones que nos suceden a menudo son:

 - Se apuntan los deberes en la agenda, pero la agenda no se utiliza en casa para guiar el aprendizaje.
 - no tienen un horario organizado de trabajo en casa. Las tareas se alargan indefinidamente y muchas veces no se acaban.
- No suelen hacerse preguntas mientras estudian, completan los deberes y se acabó.
 - No distinguen entre estudio y deberes.
- Apenas dedican tiempo relajado y divertido para leer.
- Pasan mucho tiempo ante la televisión.
- Juegan con tablet sin un tiempo organizado. 


Por eso, los alumnos y sus familias comentan:



1. “Ponerme a trabajar se me hace un mundo. Muchas veces, ni me pongo”.
2. “Siento que no consigo gran cosa, que no avanzo. Paso horas como si estudiara, pero sin aprovecharlas.”
3. “Solo para empezar, pierdo bastante tiempo y demasiada energía”.
4.  Desperdicio el tiempo picoteando aquí y allí, yendo y viniendo de forma indecisa de una materia a otra.
6. Me dejo llevar por lo que más me gusta o menos me desagrada.
7. Estoy tan deseando acabar que no puedo concentrarme.
8. “Hago los deberes sin entender lo que hago”
9. “Hay temas que me dan igual. No me interesan”
10. “No sé para qué me sirve estudiar esto”.


El equipo de maestros/as del centro hemos visto necesario trabajar con algunos alumnos y enseñarles ¿Cómo hacer tu horario personal?
Veamos ahora las pautas técnicas para preparar tu horario personal:

1.  La sesión diaria debería oscilar, según las circunstancias, entre 1:30 y 2 horas para los cursos de 4º, 5º y 6º  (pausas incluidas).  Lo esencial es que el trabajo sea diario y que el promedio semanal no se quede corto.
2. La sesión diaria contiene varias unidades de estudio y sus pausas, y termina con unos pocos momentos para la organización. 

Posibles modelos que cada uno debe adaptar personal y diariamente: 

- 1h 30 horas disponibles (20m+20m + 5 m de pausa + 25m+20m); 

- 2 horas (20 m + 30 m + 5 de pausa + 30 m + 20 m ); 

- 3 horas (60 m + 10 m de pausa + 50 m + 10 m de pausa + 50 m); 

- 2,5 horas (30 m + 25 m + 10 de pausa + 30 m + 25 m + 5 de pausa + 20 m).


3. Comenzamos con tareas de dificultad media, después tareas más difíciles y al final las más fáciles.

4. Tengo en cuenta las clases del día siguiente. Apunto bien, los días que tengo exámenes y los que tengo que entregar trabajos.

5. Distinguimos deberes de tareas de estudio. Si estudiamos todos los días un poco nos irá mejor.

6. Dedicamos un tiempo a leer. Es un hábito no una obligación.

7. . El horario se ajusta lógicamente a las circunstancias, pero debe hacerse de forma estable y predefinida, no por capricho o desidia.

8. Si no es diario, no es horario (dejando a salvo el día semanal de descanso). 


9. El horario debe ser realista y revisable. Si se convierte en papel mojado, tíralo a la papelera y haz otro. O se cumple o se cambia. Pero no sobre la marcha, por pura apetencia del momento, sino por causa mayor. 


Para tener más información podeís leer:
http://blogs.elpais.com/ayuda-al-estudiante/2014/04/el-horario-de-estudio-como-ant%C3%ADdoto-de-la-desmotivaci%C3%B3n.html

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